"Los Mapuches llamaban Aüka al cóndor nacido para ser libre, salvaje. Veían en él, un ser superior, dueño de los cielos, sin limites. Esa, es la escencia de Aüka: sentirnos dueños de nuestros propios destinos".
Transitando el Hielo
Al superar la gran pendiente con mucho hielo en su parte final, hace su aparición el solitario e inóspito Glaciar Arenales.